martes, 6 de noviembre de 2018

Fase III La Agenda en el proceso de Mediación



Generalidades 
La persona mediadora debe llevar un orden, por decirlo así, un cronograma de las actividades a realizar, de manera estructurada durante el proceso de mediación para lograr un mejor resultado de la negociación llevada a cabo por las partes, se debe recordar en todo momento que el objetivo principal de la mediación es comprender y compartir los intereses de las partes y es en este momento, donde entra a jugar la tercera fase denominada Agenda, la que se convierte en la parte medular del mecanismo de resolución alterno del conflicto, cuya importancia radica en comprender qué necesidades e intereses guían a las partes, lo cual permitirá a la persona mediadora a ayudarles a resolver su conflicto o controversia.

En el proceso de mediación la Agenda es considerada una herramienta para la persona mediadora, la cual le permitirá tomar notas, en las que irá asentando los distintos temas expresados por las partes en esta fase, temas que serán dialogados para la negociación en los procesos de mediación.

Es necesario tener presente que la persona mediadora debe centrarse en los intereses, no en las posiciones de las partes, de ahí la importancia en esta fase de buscar y distinguir las necesidades, deseos, intereses y temores; debe buscar la manera de que las partes comprendan que un interés diferente, no significa un interés conflictivo, incluso, intereses diferentes pueden hacer llegar más rápido a las partes a un acuerdo.

El rol que ejerce la persona mediadora, siempre es importante en cada fase de la mediación, sobre todo en la elaboración de la agenda, como moderadora de la mediación ya que es un gestor del procedimiento,  y tiene la pauta para pedir la ayuda de las partes en la elaboración y organización de la agenda, llevarla a cabo y darle el seguimiento correspondiente, donde se debe agotar cada tema propuesto por cada una de ellas pesto sin detrimento del protagonismo, que para ellos implica, como es sentirse dueños de sus propios conflictos, motivándolos y dándoles la iniciativa en la búsqueda de las posibles soluciones para un acuerdo satisfactorio, equitativo, duradero y permanente entre ambas partes a través del diálogo pacífico y la buena convivencia.

Es necesario tener presente en todo momento que la agenda es el punto de partida de los temas propuestos para la negociación, en donde los intereses y necesidades de las partes, son los que van a ser la razón de la mediación, de tal manera, que estará en dependencia de la organización en que será estructurada la agenda, así negociarán las partes, las cuales, estarán listas para alcanzar un acuerdo satisfactorio. 


Metodología para diseñar la Agenda

Para diseñar la agenda es importante Identificar las prioridades de las partes, las partes constantemente insisten en sus prioridades, exteriorizan sus emociones, frustraciones, sentimientos y si la persona mediadora no logra canalizar esas mediaciones la agenda no podrá tener una adecuada estructura, es importante que en el proceso de mediación ir resolviendo las diferencias entre las partes a partir de las menos complejas.  De esta manera, el mediador se permite avanzar dentro de la tarea de la solución de conflictos, con espacio de distinción menos polarizados

Se debe tener presente el planteamiento de Rozenblum de Horowitz (2007) página 370. Que las agendas pueden ser: provisoria, es decir provisionales recopilando la información que las partes manifiestan en la fase de la que clasificamos y extraemos los intereses y necesidades de las personas parte del proceso de mediación. También pueden ser definitivas; es decir, basada en los intereses prioritarios de los mediados esta contiene los puntos principales de la controversia de las partes y de manera inmediata se abordan los puntos que dieron origen al conflicto.

Otra metodología que plantea Rozenblum de Horowitz, es la agenda elaborada sobre los puntos menos difíciles que se alternan con los más complejos, permitiendo concretizar acuerdos temprano dentro de la negociación motivando a los mediados continuar con el canal de diseño de acuerdos de los temas más complejos que de no darse lograremos acuerdos parciales, pero en abren la posibilidad de resolver en cualquier momento

Los métodos o criterios antes señalados que decida aplicar la o el mediador son de mucha utilidad en la mediación, es de resaltar que cada controversia tiene su particularidad lo que permite en una ocasión, utilizar un diseño y en otro momento no utilizarlo, debido a las circunstancias del conflicto, ya que cada metodología de agenda reúne los componentes y fundamentos para la realización de la misma.

Criterios para organizar los puntos de agenda de la negociación basada en los intereses de las partes desde un enfoque de género.

El punto de partida para una negociación en la que se procura que las partes alcancen sus intereses, debe estar basada en el enfoque de género, la persona mediadora en su quehacer diario, debe tener muy claro que el proceso de la mediación se perfeccionará con el pasar del tiempo, en la actualidad, el enfoque de género debe ser un eje transversal en toda negociación, la misión principal de la persona mediadora, será separar a las personas del problema, distinguiendo las percepciones, emociones,  estereotipos, prejuicios, roles sociales, discriminación, exclusión, evitando buscar culpables y encauzar la igualdad y equidad entre las partes, sobre los temas a negociar  sin distinción alguna ya que ambas, como parte de la mediación merecen el mismo respeto y trato sin distinción alguna.

Durante el proceso de mediación, la persona mediadora deberá tener presente el compromiso de aplicar la perspectiva de género, no obstante no se ha recibido el saber científico para hacerlo, no es menos cierto que como mediador o mediadora, se está inmerso en las diferentes instrumentos internacionales en materia de derechos humanos, en donde el ejercicio de su función, obliga a éste o ésta aplicar la perspectiva de género, ya que no están exentos de no aplicarlos, muchos de ellos se encuentran dentro del ordenamiento jurídico positivo y Nicaragua, como Estado dentro del concierto de naciones, los ha ratificado para que sean aplicados en el proceso de mediación  y en todo proceso.


El mediador o mediadora, tiene el deber jurídico de aplicar los principios en que se enmarca la perspectiva de género, ya que son garantes de derechos de las partes, conforme lo estatuye la Constitución Política de Nicaragua. Durante el proceso de mediación, debe hacer una tutela judicial efectiva de esos derechos que le vienen provistos a las personas como premisa fundamental, sobre todo si se trata de niños, niñas y adolescentes, mujeres y adultos de la tercera edad, y personas con capacidades diferentes, que se encuentran en situación de vulnerabilidad. Permitiéndoles el derecho que tienen de acceder a la justicia, ya que este es un derecho humano fundamental.  

Relación entre una agenda correctamente estructurada y el éxito en la fase de generación de acuerdos.

Al llegar a esta fase de generación de acuerdos, si se ha hecho de manera eficaz una agenda estructurada, que es de suma importancia durante el proceso de mediación, esta fase, permite identificar cuáles son los temas que ya han sido aclarados y cuales han sido consensuados con las partes, para entrar a  la fase de negociación e iniciar el proceso de generación de acuerdos.

En esta etapa, el mediador o mediadora, tendrá que precisar y concretar, qué alternativas reales existen para solucionar cada uno de los puntos en conflicto, siendo la práctica la enumeración, basada en el diseño de la agenda, la cual debe contener las necesidades de los mediados en aras de resolver sus diferencias. 

En la fase de generación de acuerdos cada uno de los mediados explora los límites de la propuesta de la agenda como tal, para solucionar los problemas que los han llevado a mediación. El deber de la persona mediadora, será la de ayudar a que cada miembro en conflicto, adapte a sus necesidades personales la propuesta válida, que la otra parte ha generado, sin deformarlas tanto, que pierdan su esencia.

Una agenda que es correctamente estructurada, ayuda a clasificar en alternativas posibles, imposibles, probables e improbables, una vez superadas las últimas, los mediados, podrán centrarse en las que son viables, para resolver su controversia, valorando la mejor opción que ponga fin a sus diferencias y a la vez satisfagan sus intereses y necesidades. Esto solo lo permitirá una agenda diseñada de manera estructurada y correcta, de lo contrario, las partes mediadas no encontrarán en la mediación, la alternativa idónea para resolver su conflicto


Bibliografía:
Manual de Mediación DIRAC, noviembre de 2016


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